Y cada pensamiento
es una onda en el agua atemporal
siempre vibrando receptiva
a las personas que la sintonizan
que nos conocen, que nos importan.
Pensar, pulsar.
A veces tan fuerte que te puedo escuchar
tan hondo que te puedo sentir
que podría creer que pienso en ti
o pensar lo que piensas.
Quizás tal vez necesite
pensar un poco más silente
para así saber que piensas tú y que pienso yo.



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