Monday, July 30, 2007

Pieces


No, no es rencor; es miedo,miedo a que seas aquella que eres cuando me odias, aquella que desconozco, que vive en ti y que me destruye en el reflejo de mi.

Wednesday, June 27, 2007

¿Que nos queda?

¿Que nos queda?
¿Que nos queda cuando las hojas se caen de los árboles
en aquel momento en que el frió impide la vida en su embestida?

Que nos queda, no lo se, no lo entiendo
como no entiendo que pareciera que olvida el sol calentar el día
como no entiendo que las cosas mueren, expiran, o se ocultan dentro
de la inevitable niebla transicitorial hacia un lugar fuera de alcance

Pero lo que si se; es la palabra de este viento, que enuncia lo cíclico y fútil de resistirnos
al declive, al morir de las plantas, al migrar de los pájaros, al helar de los ríos
a el frió, a el hielo, a el temblar, a la soledad, a el silencio y a el fin de la estacion.

El fin de un ciclo mas que no obstante los 40 grados
me hace mirar mis manos preguntándome: ¿que me quedo?

Monday, June 25, 2007

el fuego

Dentro de mi esfera
se emanan ondas que te buscan
como aquello que tal vez apague
el fuego que vive en mi
y que me consume desde aquel día
en que se entrelazaron nuestros cuerpos


Wednesday, May 23, 2007

Viatoris


















En la noche estrellada, sobre el cielo gris retumbante, iluminado por segundos de luz, corro espada en mano hacia ese destino, encomienda en mano y un mensaje que no entiendo y que no cuestiono. Corriendo en el juego vuelo, floto y vuelvo a correr. Pareciera que la lluvia no tiene fin en mi rostro y en mi ropa cada vez más mojada. Sé que soy feliz siendo quien soy, viviendo la vida que elegí.

Cerca de mí, la carretera; templos naturales de rocas ancianas y un desierto que vive en su permanente magia silenciosa donde sólo rompen mi caminar secreto, el ruido y las luces de los viajeros; viajeros que pareciera que viven en un mundo tan distinto al mío y al mismo tiempo a mi lado, transitando en una vida que hace mis relucientes ojos sobreabrirse.

Una vida en la que uno de los transitantes cuenta a su hijo en historias sobre rayos, truenos y centellas; historias que abundaban en los pueblos y los ranchos de los abuelos, que por generaciones se traspasaron perdiendo las imágenes que las acompañaban.

Respiro y me deslizo suavemente hacia la tierra y por "accidente" se crea un intervalo entre la palabra, el ímpetu y el corazón, traslapándonos en un simultáneo ver y ver tan raro como el loto, tan sencillo y olvidado como creer y verme en los ojos de un niño que me ve y me persigue sin permiso en el despertar que hacen cuando chocan dos estrellas. No me preocupo, soy más viejo y sé mi camino que continuará hasta perderlo en un rayo.
-Así es, joven, en mi fiero caminar me ves porque lo que Ben los que cierran los ojos es lo único que a final de cuentas terminamos por ver, y eso es el sinfín etznab lak ech-